
Damos gracias a Dios por haber movido los corazones de nuestras autoridades eclesiásticas y políticas para invitar al Santo Padre a Guinea Ecuatorial. Por lo mismo le damos las gracias al Papa por haberse dignado aceptar esta invitación para visitar nuestro país.
La elección de un papa es un acontecimiento que no deja indiferente a nadie, a creyentes y no creyentes. Y así son también sus viajes por el mundo. Donde quiera que vaya el papa, aquel lugar se convierte en el centro del mundo. Esta sensación es la que los guineoecuatorianos sentimos con la visita del Santo Padre. Este foco de farro iluminará en Guinea Ecuatorial los días 21 a 23 de abril. Por un momento Guinea Ecuatorial será el centro del mundo por un acontecimiento glorioso. Teniendo en cuenta que el Papa llega a las naciones como Jesucristo vino al mundo: en un mundo pecaminoso, lleno de envidias intestinas, de odios feroces y de todo tipo de traiciones. Pero, es aquí a donde vino Jesucristo viniendo del cielo. Este mismo Jesús dice que vino al mundo para los pecadores; para los que están enfermos y no para los buenos ni para los sanos. En esta línea va su primer discurso en la sinagoga de Nazaret, que reza así:
El Espíritu del Señor está sobre mí. Porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y abrir la vista a los ciegos; para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.
(LC, 4, 18-19)
El Papa lleva este encargo a cuestas a Guinea Ecuatorial. Por eso Guinea Ecuatorial le espera con ansia, con la esperanza puesta en su presencia, y, sobre todo, en sus palabras, que pregonan la justicia y la corresponsabilidad nacional, para el progreso de las personas y protección de la vida humana en Guinea Ecuatorial.
León XIV desde el día de su elección ya presentaba su deseo del retorno a una iglesia cristocéntrica. Por lo que invitaba a la Iglesia universal a centrarse en las palabra y obras de Jesús; en sus grandes gestos de sensibilidad por los que sufren: en la multiplicación de los panes; dando de comer a los hambrientos; Salvando las vida, como en la resurrección de lázaro y del hijo de la viuda de Naim; devolviendo la salud a los enfermos, como al ciego de nacimiento; a los leprosos, y curando todo tipo de dolencias. No obstante, el papa no viene para que todos los guineanos se conviertan en curanderos, ni en magos, pero la verdadera magia del cristiano es la solidaridad y la caridad fraterna, que hacen que poniendo cada uno lo poco que tiene en las manos de Jesús (cinco panes y dos peces), coman una multitud de hombres, sin contar mujeres y niños (cf. Jn 6, 8- 14). Y sobraron doce canastos, fruto de la mezcla del milagro con la honradez y honestidad de los apóstoles, que supieron llevar los alimentos a sus correspondientes destinatarios, sin quedarse nada para sí.
Por esta sensibilidad cristiana, cada uno se convierte en artífice de la justicia social; protector de la vida y no destructor de la misma. En general, todos los cristianos son salvadores de sus hermanos, ya que Jesús significa salvador; Jesucristo el ungido que salva. Pues, todos los cristianos, por el hecho de llevar este nombre son alter christus. Y, por el bautismo todos llevan inscrito en el alma el mensaje y la misión de Jesucristo.
Con esta plena confianza, el pueblo de GE espera expectante que, el mensaje del Papa, como Vicario de Cristo en la tierra, y con su autoridad moral, podrá incidir en los corazones de los guineoecuatorianos, y que, esa palabra, que es luz para nuestras vidas, permanezca en Guinea Ecuatorial, iluminando las zonas oscuras y las periferias de nuestro país por los siglos de los siglos.
Rvdo. Dr. Longinos Eseng Nguema Bilogo, Pbro.
25 de febrero de 2026



