Visita del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial: De la Conversión a a la Fe

Rvdo. P. Andrés Pedro SIMA MIAGA

El Papa, como Sucesor de San Pedro, viajó a Guinea Ecuatorial precisamente para confirmar a sus hermanos en la fe, con unos mensajes llenos de paz, amor y esperanza.

Personalmente ha sido una experiencia de fe única. Cuando el Papa San Juan Pablo II visitó Guinea Ecuatorial, mi país, yo tenía 6 años. Ahora con León XIV, a mis 52 años, siendo sacerdote, ha supuesto una experiencia que ha marcado mi vida y ha reconfortado mi ministerio sacerdotal.

El encuentro con el Santo Padre estuvo cargado de simbolismo y mensajes profundos, desde una perspectiva religiosa, política y social. Con autoridades políticas, embajadores y sociedad civil en el Palacio del Pueblo de Malabo destacó que “la dignidad humana está encima del poder”. Citó a San Juan Pablo II: el Jefe de Estado debe ser “el centro simbólico de las aspiraciones del pueblo hacia la libertad auténtica, la justicia, el respeto de los derechos humanos y mejores condiciones de vida”. Evocó a San Agustín sobre las dos ciudades: la de Dios, basada en el amor al prójimo y a los pobres, y la Terrenal, marcada por el egoísmo y la ambición de poder.

Inauguró el Campus Universitario, la UNGE, bautizado con el nombre del Papa León XIV, con el siguiente mensaje: “La verdad no se posee, se acoge con humildad”. Advirtió contra el conocimiento que pliega la realidad a la propia medida. “La fe no clausura la búsqueda de la verdad; la purifica de la autosuficiencia”. “Así como la calidad de un árbol se mide en función de sus frutos, también la calidad de una Universidad se mide “no por el número de graduados, ni por las infraestructuras, sino por la calidad de los frutos que ofrece a la sociedad: ciudadanos capaces de discernir y servir con rectitud”.

En su Visita al hospital Psiquiátrico: “Los últimos son los primeros ante Dios”. “En el rostro de quien sufre vemos el rostro de Cristo. Una sociedad se mide por cómo trata a sus hermanos más frágiles. El abandono es la peor enfermedad”.

En la Basílica de Mongomo, dijo que: “La fe no es folklore; es compromiso”. Recordó que los templos no son monumentos al poder, sino “casas de oración para todos los pueblos”. A raíz de esto, pidió una iglesia pobre y para los pobres, que no confundan incienso con justicia”.

En la Inauguración del Instituto Tecnológico de Mongomo: “La técnica sin ética es deshumanización. Formar técnicos sin formar conciencias es fabricar herramientas para la opresión”.

Visita a la cárcel de Bata: “Ninguna cárcel debe matar la esperanza. He venido a veros porque vosotros también sois Guinea Ecuatorial. La justicia que no rehabilita, se venga. El castigo que humilla, no es cristiano”.

Visita al Monumento 7 M, en Bata: la memoria sin verdad en amnesia culpable. Honrar a los muertos exige proteger a los vivos”.
En el encuentro con los jóvenes en el estadio de Bata: “vivir con entusiasmo la fe y a tomar las riendas de vuestro futuro”. “Cristo es alegría, sentido, inspiración y belleza para nuestra vida”.

En la Misa de clausura en el estadio de Malabo: Reclamó la trasparencia sobre la muerte del joven Vicario General de la Archidiócesis de Malabo, Monseñor Fortunato Nsue Esono. Proclamó que “Cristo lo es todo para nosotros. La Biblia es hospitalaria, liberando a los oprimidos”.

Después de ilustrar de manera resumida esta visita del Santo Padre, quisiera hacer unas breves consideraciones a modo de reflexiones:

El viaje del Papa supone un llamamiento a la conversión al pueblo de Guinea Ecuatorial, el cual, se dice que 95% son cristianos católicos. A partir de esta proporcionalidad he sacado el título de esta crónica: “De la Conversión a la Fe”. De qué nos sirve la visita del representante de Cristo si nuestros corazones no son capaces de experimentar la conversión. El papa viaja a Guinea, precisamente para dar estos mensajes de paz y esperanza, puesto que a Dios no se le engaña. Dios conoce la verdad que hay en el fondo del corazón de cada persona, conoce el futuro de cada cual. En Dios no hay lugar para el soborno, la salvación no se compra, no se avala y no se hipoteca. Dios es Dios desde antes y después de nuestra existencia, por esto somos sus “criaturas”. No solo somos criaturas, sino también somos sus hijos, en virtud de su Hijo Jesucristo. Por esta razón, es mayor responsabilidad vivir la condición de ser hijos de Dios y sus consecuencias, puesto que nos eleva a la filiación divina.

El hombre o el pueblo que ha perdido el SANTO TEMOR DE DIOS, está abocado a auto privarse de la salvación de Dios. El corazón que está obstruido por el pecado y no se abre a la conversión, nunca llegará a acoger la oferta de salvación que es el don de la fe. Quiere decir que, el mensaje que el Santo Padre ha dejado a los 95% de los cristianos de Guinea Ecuatorial, es un llamado a la conversión para vivir una fe verdadera, que es la testimonial. Rasgar los corazones y no las vestiduras, como diría el Profeta Joel, para encontrarse con nuestro Dios.

La fe, es el don de Dios que nos transforma, nos hace personas nuevas siempre y cuando se vive en su integridad. Por eso, para vivirla, se requiere la totalidad y no la parcialidad de la persona. Es una virtud teologal que siempre va acompaña de las otras dos, cuales son, esperanza y caridad o amor.

Quiero invitar a todos mis compatriotas, tanto creyentes como a no creyentes, a dar sentido y a tomar en serio nuestra historia. La presencia del Santo Padre en nuestras hermosas tierras debería suponer un antes y un después; llevarnos una reflexión profunda y razonable para darnos cuenta de que la historia la hacen los mismos hombres y son ellos mismos los que construyen y determinan qué tipo de futuro necesitan. Esto último supuso la última invitación del Papa León XIV a los ciudadanos de Guinea Ecuatorial.

Rvdo. P. Andrés Pedro SIMA MIAGA
Tesorero de las Capellanías de Católicos Guineoecuatoreanos en España

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