
Como todos sabemos, el viaje de un Papa a cualquier país del mundo tiene una gran importancia a todos los niveles; y cuando se trata de un país de mayoría católica como Guinea Ecuatorial, la importancia es mayor. Por eso en este artículo quiero centrarme en el significado e impacto a nivel espiritual, pastoral, cultural y social del viaje.
I. SIGNIFICADO ESPIRITUAL
El Santo Padre, aunque es el jefe de estado del Vaticano, es ante todo un pastor, el líder espiritual de 1.400 millones de católicos en todo el mundo. Por eso tiene autoridad moral para dirigirse a todos, cristianos católicos y no católicos, creyentes y no creyentes, y está más que demostrado que su voz es escuchada y respetada en todo el mundo. Su presencia, discursos y homilías han tenido un gran impacto entre todos los ciudadanos ecuatoguineanos de dentro y fuera del país.
II. SIGNIFICADO PASTORAL
Aquí analizamos el significado del viaje del Papa para la Iglesia Católica en Guinea Ecuatorial; es decir, los obispos, sacerdotes, catequistas y todos los fieles católicos. Para todos ellos la visita del Santo Padre ha tenido una gran importancia a nivel pastoral, ya que fue a confirmar a sus hermanos en la fe, como le pidió Jesús a Pedro: “Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos» (Lucas 31-32); es decir, a renovar, animar y fortalecer la fe de sus hermanos obispos, sacerdotes, catequistas y fieles católicos de dentro y fuera del país, especialmente en estos momentos de prueba, desconfianza y pérdida de fe y de esperanza. Esta renovación y recuperación de la alegría de creer se vio especialmente reflejada en los jóvenes que pasaron horas esperando al Papa y noches sin dormir delante de su residencia en Malabo, y en las personas mayores que decían: “Yo ya puedo morir en paz, he visto al Papa”, que nos recuerdan las palabras del anciano Simeón cuando cogió al niño Jesús en sus brazos en su presentación en el templo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel» (Lucas 2, 29-31).
III. SIGNIFICADO CULTURAL
En este apartado nos referimos a la cultura cristiana y católica. Hoy existen los “ateos cristianos o católicos”, es decir, aquellos que no creen en Dios, pero crecieron en familias y países de cultura cristiana o católica. La fe cristiana y católica ilumina todas las culturas y no se identifica totalmente con ninguna, por muy avanzada que se considere, ya que todas las culturas tienen algo que cambiar o mejorar. Es lo que llamamos el proceso de inculturación de la fe, que se ha dado en todas las culturas desde la primera comunidad cristiana de Jerusalén, donde los primeros cristianos de cultura y tradición judía tuvieron que revisar y cambiar algunas costumbres a la luz del Evangelio de Cristo, pasando por el Imperio Romano, donde hubo una aportación y enriquecimiento mutuos, hasta llegar a los pueblos de Europa, África, Asia, América y Oceanía, que se vieron enriquecidos e iluminados por el Evangelio y a su vez aportaron al Cristianismo y a la Iglesia Católica su originalidad y sus formas propias de celebrar y expresar la fe. En todas las diócesis y parroquias de Guinea Ecuatorial hubo reuniones y encuentros de oración para preparar la visita del Papa. El gobierno y los medios de comunicación también tuvieron reuniones y encuentros para preparar y familiarizarse con la terminología específica de la Iglesia Católica.
IV. SIGNIFICADO SOCIAL
La sociedad ecuatoguineana en general, tanto los que viven dentro como los que nos encontramos fuera del país, es una sociedad traumatizada, huérfana, desesperanzada y con “mucha hambre de futuro”, como lo expresó el Santo Padre en su homilía en la misa celebrada en la Basílica de la Inmaculada, en la ciudad de Mongomo, el miércoles 22 de abril. No vamos a entrar en detalles ni buscar culpables de por qué nuestra sociedad está así, no es nuestro propósito; pero como sacerdote e hijo de Guinea Ecuatorial con muchos años de experiencia pastoral con mis paisanos dentro y fuera del país, es un hecho y una realidad que no puedo negar. “Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». (Mateo 9, 36-38). El primer paso para empezar a curar una enfermedad o herida corporal, emocional, mental, psicológica o espiritual, es reconocerla, no negarla. Si la negamos, permanecerá y no se curará, aunque pasen los años. Está demostrado psicológicamente que los traumas que vivimos en nuestra infancia o la vida adulta permanecen en nuestra subconciencia, influyen en nuestras vidas y no desaparecen si nunca se tratan.
Para concluir, quiero dar gracias a Dios por este gran acontecimiento de gracia para nuestro país; al Santo Padre por su disponibilidad y celo pastoral; y al pueblo de Guinea Ecuatorial, al Gobierno y a la Conferencia Episcopal por la excelente organización y acogida. Estoy totalmente convencido de que este viaje dará muchos frutos visibles e invisibles en los corazones y las vidas de muchos ciudadanos y fieles católicos ecuatoguineanos.
Rvdo. P. Faustino Esono Nguema Nkara



